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Vivencias en el desierto de atacama

Monday, August 29, 2005

El Mar de Dunas es una superficie de aproximadamente 400kilómetros cuadrados, que parte cerca de Copiapó y termina en la costa cerca del puerto de Caldera.
El desierto de Atacama famoso mundialmente por su aridez comienza geograficamente en Caserón o sea en el kilómetro 845 Norte Su límite sur es el rio Copiapo.
A partir de esa imaginaria línea o límite Sur, comienza una seguidilla de montículos arenosos de aproximadamente 300 metros de altura con quebradas y portezuelos intermedios. Bruscamente aparece un camino que hicieron los japoneses, mineros del fierro que trabajaron en esa zona durante la mitad del siglo pasado.
Cruzando ese seudo camino sin mantención alguna el desierto vuelve en apogeo.
Creo que la palabra o término desierto ha sido mal empleado, por el comun de los mortales, aplicándolo a lugares en que todo falta, en que nada ni nadie existe. El desierto que llamamos Mar de Dunas es todo aquello que se necesita para sentirte cobijado y alegre, porque en cada metro que recorres te proporciona una sorpresa, un rincón hermoso y silencioso, una postal inigualable, que pasa a ser tuyo, porque tú lo descubriste.
Sin siquiera darte cuenta cada lugar que descubres, ya sea un antiguo refugio indígena, o una guarida de buscadores de minerales o antiguos expedicionarios, vetas de ricos minerales que llenaron de esperanzas a muchos esforzados pero libres hombres, herramientas antiguas, rios de dunas y atardeceres inigualables, pasa a ser parte de tu historia. Sin darse cuenta uno empieza a ser parte de esa geografía.
Recuerdo momentos tristes de mi vida en que busqué en medio del desierto la claridad que necesitaba mi mente. Pensé que cada cerro, cada portezuelo que filtraba la luz de la tarde, y ese enorme horizonte, han existido por siglos, y ahí permanecen para entregarte una alegría, un consuelo y un testimonio de la enorme dimensión del universo y recordarte lo insignificante que es el paso nuestro por esta vida, y lo estúpido que es desperdiciar tu vida clavándote espinas.
Bajé de la cumbre de la duna cuando oscurecía y me sentí reconfortado por haber encontrado en la naturaleza a un verdadero y fiel amigo.
Como amigo valioso que es, debes cuidarlo y protegerlo.

Este nombre describe una de las zonas más hermosas e interesante de nuestro país. Habitualmente desconocida por los que la habitan, tanto geográficamente como su pasado lleno de historia, como para el resto de nuestros ciudadanos.
Gasté o mejor dicho invertí muchos fines de semana en recorrer todos los rincones accesibles en mi viejo volvo de esos como huevo, y descubrí que ese auto sabía superar las zonas arenosas del desierto. Me quedé enterrado en la arena muchas veces, pero al final se empieza a entender como enfrentar cada planchón de arena. Era una tierra virgen para los vehículos con motor. Era un desafío medido y que no llegaba a ser peligroso. Eran los años 70. Con la aparición de vehículos con tracción la cosa cambió. Pude comprar un jeep verde y después un Land Rover medio desarmado, pero me permitieron conocer toda la costa con mi amigo Nacho y mi hermano Raul. Sacamos enormes corvinas y cientos de enormes lenguados en playas que por primera vez recibían a unos pescadores de caña. Con el tiempo pude comprar un jeep Patrol del que me enamoré a primera vista en la fisa del año 1982. Era rojo con techo blanco y tenía un montón de accesorios que permitían aventurarse sin dificultad en las más difíciles arenas de la Región de Atacama.
El primer día lo probé en las dunitas de Bahia Inglesa y ahí quedaron los cuatro terminales de los parachoques. Jamás los volví a colocar.
Gracias a ese hermoso y potente vehículo pude recorrer las principales dunas de la costa de Caldera en donde existían enormes tropas de guanacos y tambien una enorme cantidad de trabajos mineros abandonados, con los campamentos pobres pero intactos. Creo que los mineros que explotaban esas ricas vetas entraron en la eternidad, no se si en la misma mina que los atrapó o en brazos de alguna enamorada que no le permitió tanta ausencia.
Asi se descubrió para los actuales raidistas el más hermoso paraje del desierto, "El Mar de Dunas" Quien ha llegado a conocerlo podrá dar testimonio, y yo le creo, que estuvo próximo a tocar el cielo de Atacama.